Ya está. Lo he conseguido por fin. Después de mucho buscar y rebuscar lo he encontrado.
Llevo unos cuantos días buscando alojamiento en París. No, para vivir no.
El 10 de diciembre vamos a viajar a París, para celebrar los cuatro añitos, que parece nada...
Felipe no ha estado nunca, y yo fui con mis padres en el 98. No me acuerdo muy bien, pero los recuerdos que tengo son muy bonitos, así que me hace mucha ilusión hacer este viaje los dos juntos.
Nos encanta viajar y conocer lugares nuevos, asi que será una buena oportunidad de hacerlo y estar los dos juntos. Solos. El uno con el otro. Sin nadie alrededor, más que la gente que viene y va de un lado a otro.
Y como os decía al principio, lo he encontrado...
Creo que puedes estar orgulloso!!
jueves, 29 de septiembre de 2011
domingo, 25 de septiembre de 2011
Cortinilla de lunares
Bueno, ya hemos solucionado el tema de los lunares. De entre todo lo que nos ofrecía la página parece que han sido estos discretitos los que más se adecuaban.
Pues resulta que no sabemos muy bien qué hacer. Los dos hemos acabado la carrera ya, tenemos las clases de la casa por la tarde y nada que hacer por la mañana. Hemos buscado trabajo, pero de momento nada. La verdad es que para mi la vuelta de Nicaragua quería significar algo más brusco, un cambio más real. Sí que es verdad que no estoy igual que antes, pero tampoco estoy diferente.
De vez en cuando hablamos de irnos a otra ciudad, no necesariamente fuera de España, más bien alguna ciudad andaluza. Por cambiar y poder seguir con el flamenco. De todos modos también hay una parte que nos retiene aquí.
No sé, es un poco tarde y la verdad que mañana hay que madrugar. Hablamos otro día.
Le preguntaría a María qué le parece o si quiere añadir algo, pero ya está dormida.
Buenas noches
Pues resulta que no sabemos muy bien qué hacer. Los dos hemos acabado la carrera ya, tenemos las clases de la casa por la tarde y nada que hacer por la mañana. Hemos buscado trabajo, pero de momento nada. La verdad es que para mi la vuelta de Nicaragua quería significar algo más brusco, un cambio más real. Sí que es verdad que no estoy igual que antes, pero tampoco estoy diferente.
De vez en cuando hablamos de irnos a otra ciudad, no necesariamente fuera de España, más bien alguna ciudad andaluza. Por cambiar y poder seguir con el flamenco. De todos modos también hay una parte que nos retiene aquí.
No sé, es un poco tarde y la verdad que mañana hay que madrugar. Hablamos otro día.
Le preguntaría a María qué le parece o si quiere añadir algo, pero ya está dormida.
Buenas noches
miércoles, 21 de septiembre de 2011
Una historia de dos...
- Ella bailaba en el grupo de la Casa de Andalucía desde que tenía 8 años. Justo el único año que ella no bailó, el único desde los 8 hasta ahora mismo, mi madre decidió que estaría bien que yo aprendiese a bailar sevillanas y me apuntó al grupo de la casa, junto con mi hermana. Allí conocí a su hermana pequeña, Ana, que tiene 4 años menos que ella y 2 menos que yo, que por aquel momento tendría unos 8 años.
Mi carrera de baile duró apenas aquel año, y al siguiente, cuando yo decidí que prefería la guitarra a solas, volvió a bailar ella. Yo tocaba la guitarra desde los 7 años, clásica, en una escuela de música, pero a los 12 - 13 más o menos me apunté a las clases de guitarra flamenca en la Casa. Por aquel entonces el profesor era José Álvarez, Pepe para los amigos. A los meses, Pepe me dice que entre en el grupo de cante de la Casa, y allí que voy.
Pasan los años y ahí seguimos los dos, cada uno en una sección de Nostalgia Andaluza. Mi apariencia durante los mismos parece ser, por conversaciones posteriores, no era la más atractiva: pelo largo hasta la cintura, adolescencia en estado puro... Y mi actitud y comportamiento, la verdad, no daba para mucha conversación. Mi relación social con ellas (las del baile) se limitaba a entrar con la cabeza agachada y sin mirar a los lados cuando nos cambiábamos en la misma habitación, y salir pitando cuando acababan las actuaciones. Soy, o era, vergonzoso de manera sobrenatural. Así pues, durante 3 o 4 años, no hablé prácticamente ninguna vez con ellas. Yo era el chico de la guitarra.
María se va a vivir a Granada en 2006.
Y resulta que un puente de la constitución de 2007, la Casa organiza un viaje al Rocío. Los únicos jóvenes de la misma edad que habíamos asistido al viaje, éramos María y yo (año y medio de diferencia). Y de pronto, durante esos 3 días, absolutamente todo cambia. Y cuando llego la hora de coger el autobús, no habíamos hecho otra cosa durante todo el puente que hablar. Hablar de todo y durante largas horas. Eso y, como visión de un futuro por venir, acompañarla ya el primer día a ver trajes de flamenca. Sin embargo todo el mundo pensaba que estábamos juntos, y fue al mes, exactamente al mes, un 2 de diciembre que ella vuelve de Granada a Zaragoza, cuando de pronto se marca esa fecha en el calendario. ¿Qué te parece? ¿Lo he explicado bien, o añades algo?
- Yo creo que ahora sí, ya está listo. Aunque igual le faltan unos cuantos lunares...
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