miércoles, 21 de septiembre de 2011

Una historia de dos...

- Ella bailaba en el grupo de la Casa de Andalucía desde que tenía 8 años. Justo el único año que ella no bailó, el único desde los 8 hasta ahora mismo, mi madre decidió que estaría bien que yo aprendiese a bailar sevillanas y me apuntó al grupo de la casa, junto con mi hermana. Allí conocí a su hermana pequeña, Ana, que tiene 4 años menos que ella y 2 menos que yo, que por aquel momento tendría unos 8 años.
Mi carrera de baile duró apenas aquel año, y al siguiente, cuando yo decidí que prefería la guitarra a solas, volvió a bailar ella. Yo tocaba la guitarra desde los 7 años, clásica, en una escuela de música, pero a los 12 - 13 más o menos me apunté a las clases de guitarra flamenca en la Casa. Por aquel entonces el profesor era José Álvarez, Pepe para los amigos. A los meses, Pepe me dice que entre en el grupo de cante de la Casa, y allí que voy.
Pasan los años y ahí seguimos los dos, cada uno en una sección de Nostalgia Andaluza. Mi apariencia durante los mismos parece ser, por conversaciones posteriores, no era la más atractiva: pelo largo hasta la cintura, adolescencia en estado puro... Y mi actitud y comportamiento, la verdad, no daba para mucha conversación. Mi relación social con ellas (las del baile) se limitaba a entrar con la cabeza agachada y sin mirar a los lados cuando nos cambiábamos en la misma habitación, y salir pitando cuando acababan las actuaciones. Soy, o era, vergonzoso de manera sobrenatural. Así pues, durante 3 o 4 años, no hablé prácticamente ninguna vez con ellas. Yo era el chico de la guitarra.
María se va a vivir a Granada en 2006.
Y resulta que un puente de la constitución de 2007, la Casa organiza un viaje al Rocío. Los únicos jóvenes de la misma edad que habíamos asistido al viaje, éramos María y yo (año y medio de diferencia). Y de pronto, durante esos 3 días, absolutamente todo cambia. Y cuando llego la hora de coger el autobús, no habíamos hecho otra cosa durante todo el puente que hablar. Hablar de todo y durante largas horas. Eso y, como visión de un futuro por venir, acompañarla ya el primer día a ver trajes de flamenca. Sin embargo todo el mundo pensaba que estábamos juntos, y fue al mes, exactamente al mes, un 2 de diciembre que ella vuelve de Granada a Zaragoza, cuando de pronto se marca esa fecha en el calendario. ¿Qué te parece? ¿Lo he explicado bien, o añades algo?

- Yo creo que ahora sí, ya está listo. Aunque igual le faltan unos cuantos lunares... 

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