Es curioso como es la mente. Después de este verano de cruzarnos la península de punta a punta (León, Oporto, Lisboa, Algarve, Toledo, Pirineo, Córdoba y Conil), yo estaba deseando que mi situación laboral cambiase concretamente en una cosa. Me apetecía dejar la academia. Me han tratado de fábula, pero quería dejarlo. El caso es que finalmente me proponen en la fundación hacerme jornada completa. Maravilloso de verdad. Justo lo que queria (y lo que quiero).
Pero claro, ahora en la academia, el jefe que si le he jodido bien y demás. Que comprende la situación pero que... Sin dormir varias noches ha estado.
Me hace sentir mal, pero porque yo no quiero joder a nadie. Sé que se me pasará.
Pero ahora, acostado y esperando a dormirme, me dan mucha pena los alumnos. No poder despedirme de ellos, decirles que ánimo, que no dejen de tocar, lo maravilloso que es todo con la música en tus manos y en tu cabeza.
Ahora mismo, en mi mente no hay rastro de esa sensación de hastío que tenía el curso pasado, el agobio de preparar partitura tras partitura, hacer equilibrios entre lo que yo quería enseñar, lo que los niños quieren, y lo que los padres quieren que les enseñes. No siento más que pena, y la sensación de dejarles en manos de alguien que, ojalá, por favor, consiga a parte de enseñarles a tocar, hacer que disfruten.
Y sobre todo no despedirme, ya que el director prefiere cambiar cuanto antes y que los niños no se quejen del cambio y se acostumbren a mi. Yo en parte lo entiendo.
Y a parte de todo eso, es flipante que tenga un trabajo fijo a jornada completa de algo que me encanta. Y una de las mejores cosas de estas semanas, ha sido tu actitud y tus palabras. Ese "te lo mereces" me llegó en el momento justo. Esas ganas de saber algo ya, esa alegría cuando te lo he dicho. Me alegra haber conseguido la jornada completa, y más aún, compartirlo contigo.
Y aparte, nos hemos apuntado...... A salsa!! 1, 2, 3... 5, 6, 7... Por fin eh?? A ver si consigo hacer parecer que tengo articulaciones en los hombros y la cadera...
Lo peor ahora mismo, tu dolor de pies por el mardito Primark. Y te juro, que voy a intentar por todos los medios que sigamos mejorando y lo próximo sea tu trabajo.
A dormir, que mañana madrugamos.
Te quiero.
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